MADRILEÑOS
MADRILEÑOS 

RUY GONZÁLEZ DE CLAVIJO Y LA EMBAJADA A SAMARCANDA

No te maravilles, señor, de ver esto, por que el gran Leon de España, mi señor, tiene una ciudad que se llama Madrid la Ursaria, que es hoy mas fuerte, por que está cercada de fuego y armada sobre agua, y entran en ella por Puerta Cerrada, y mas, sepa tu alteza que en esta ciudad hay un tribunal, donde los alcaldes son los Gatos, y los procuradores son los escarabajos, y los Muertos andan por las calles…” (VÉASE NOTA AL FINAL)

 

Así de chula nos describe Don Juan López de Hoyos (Madrid, 1511 – 1583) la presentación en la corte del Gran Kan Timur en Samarcanda, en la actual Uzbekistán, de Ruy González de Clavijo, madrileño enviado del rey Enrique III de Castilla ante el gran caudillo mongol para tratar de conseguir un pacto con éste que permitiese el ataque al turco por dos frentes (De esta descripción se hace eco Don Ramón de Mesoneros Romanos en su libro “El Antiguo Madrid”, hoy disponible en edición de 1990 a cargo de la “Asociación de libreros de lance de Madrid”, ISBN 84-404-6717-6, con su habitual mofa a los “sueños” del gran maestro López de Hoyos… Gran maestro principalmente porque lo fue de Miguel de Cervantes Saavedra). Y aunque sí es cierta la embajada de González de Clavijo, no parece que lo sea la presentación.

¿Qué cómo un natural de una villa tan pequeña y poco importante como Madrid en aquella época fue designado para tan gran encomienda? Tal vez porque fue camarero (recuerden que, en la Casa Real de Castilla, el camarero era el Jefe de la Cámara del Rey) de Enrique III, ése rey que, sin cambiar la Corte a la Villa, residió la mayor parte de su reinado en ésta. 

Salió González de Clavijo de El Puerto de Santa María (Cádiz) el 22 de mayo de 1.403, no llegando a Samarcanda hasta el 8 de septiembre de 1.404. Durante tres meses estuvo en la corte del Gran Kan. De este viaje dejó un diario, “Embajada a Tamorlán” (el segundo libro en castellano más traducido tras “El ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha”, y considerado el segundo libro de viajes medieval más importante después del de Marco Polo…) con descripciones cuando menos curiosas. Así, para comparar la grandeza de Samarcanda, la capital, escribe que

 “La ciudad de Samarcante está asentada en un llano e es cercada de un muro de tierra e de cavas muy hondas e es poco más grande que la ciudad de Sevilla

… Lo que da una idea de lo que por aquel entonces era Madrid.

Nos cuenta asimismo Clavijo que el recibimiento por parte del kan fue extraordinario

Catad aquí estos embaxadores que me envía mi fijo el rey de España, que es el mayor rey que ha en los francos, que son en el un cabo del mundo, e son muy gran gente e de verdad, e yo le daré mi bendición a mi fijo el rey e abastará farto que me embiara él a vosotros con su carta sin presente, ca tan contento fuera yo en saber de su salud y estado como en me embiar presente.

llegando incluso a sentarlos en la mesa para el banquete a una superior altura que al embajador de China

E desque los ovieron asentado, llegó uno de los mirassaes del señor, que dixo a aquel embaxador del Catay (China) que el señor mandava que aquellos que eran embaxadores del rey de España, su fijo, que era amigo, que estuviesen encima de él…”


Indudablemente, habrá “adorno” o exageración en el relato de Ruy González de Clavijo, si bien no debe ser demasiada: En Uzbekistán siempre se recordó la Visita de España, celebrada aún hoy con la dedicatoria de una de las principales avenidas en Samarcanda y con una pequeña villa en los alrededores que lleva el nombre de Madrid, hoy convertida en un barrio de la capital uzbeka.

Fue enterrado González de Clavijo en San Francisco el Grande, en una capilla por él sufragada, bajo el epitafio “Aquí yace el honrado caballero Ruy González de Clavijo, que Dios perdone, camarero de los reyes don Enrique, de buena memoria, e del rey D. Juan su fijo, al cual el dicho Sr. Rey un enviado por su embajador al Tamorlan, et finó dos días de Abril año del Señor de mil e cuatrocientos e doce años.”

 

NOTA:

 

Sobre la descripción de Madrid que López de Hoyos pone en boca de Ruy González, fueron ciertamente miembros de las familias de los Gatos y los Escarabajos (todos ellos “gente honrada” según nos recuerda López de Hoyos) quienes, entre otros, estaban en el Concejo de la Villa por aquel entonces.

 

Cierto es también que circulaban en aquellos días por Madrid los denominados Muertos, descendientes de aquellas tropas del Concejo de Madrid que al acabar la batalla de las Navas de Tolosa fueron dados por muertos y, al cabo del tiempo, volvieron a personarse en la Villa, vivitos y coleando; Y ya se conoce el lema de Madrid, que encabeza esta página web: “Fui sobre agua edificada, mis muros de fuego son; este es mi emblema y blasón”, en referencia a la abundancia de aguas subterráneas en el territorio de la Villa y al pedernal del que estaban construidas las murallas y las fachadas de las casas nobles.

 

Y sobre el insigne López de Hoyos, ¡qué pena de talento “desaprovechado” el de este hombre!. Desaprovechado porque de haber nacido en éste o el pasado siglo y en alguna de las comunidades con ínfulas nacionalistas de España, hoy sería venerado como héroe.

 

Y es que en sus numerosos escritos como “catedrático del estudio de la Villa de Madrid” (vulgo Cronista), “demostró” que Madrid fue fundada por los griegos, que fue un enclave importante durante Roma, y mil y una leyendas más, todas ellas “demostradas” tras “interpretar” antiguos signos y escritos. ¡Lástima de suerte la suya no haber nacido y/o hablado sobre una Comunidad o ciudad con mayor concienciación nacionalista…!. Aquí en Madrid, ya hace siglos que se tomaban a burla casi todas sus “conclusiones”, por mucho que “demostraran” la gran importancia y antiquísima historia de la Villa, y entonces se suponía a la sociedad muchísimo menos instruida.